Acabamos de volver de pasar cuatro secos y calurosos días por tierras Pucelanas.
Los paisajes magníficos, me he quedado con ganas de hacer más fotos, pero el tener que salir del coche y de su microclima artificial para sacar esas instantaneas hacía pensarselo muy bién. Pasamos un par de días con unas bellísimas personas que son las que nos criaron y vendieron a Neo, aprendimos (sobre todo Nori) muchísimo de peluquería canina y nos quedó muy claro que jamás de los jamases viviremos en una casa con más de 30 perros paseándose a sus anchas.
Hemos comido como nunca, nos invitaron a comer a una popular bodega llamada “el yugo de castilla” en el cual podías encontrarte con salones tan curiosos como su nombre (”el patíbulo”, “El comedor de los bosqueros”, etc..). Sorprendente asomarse a la última de las estancias y comprobar la presencia de un patíbulo recientemente descubierto y utilizado por el duque de Welligton como cuartel general en la época de luchas contra Napoleón.
También han sido nuestras primeras vacaciones con perro incluido, y la verdad es que a excepción del largo viaje en coche que ha sido terrible para él, lo ha sabido llevar bastante bien, esperándonos en la habitación mientras desayunábamos y dejándonos dormir por las noches.
Ahora solamente nos quedan 7 días más de trabajo y vuelta otra vez a LAS VACACIONES, esta vez de 2 semanas.
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